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Entrevista al director de 'Honeymoon'

«Me gustaba la idea de la ‘road movie’, la aventura de una pareja de desgraciados que van de un lado para otro»

Enrique Otero estrena una mezcla de drama, comedia negra y thriller en la que Nathalie Poza y Javier Gutiérrez son una pareja en crisis sentimental y económica tras una grave desgracia
Enrique Otero director Honeymoon

Enrique Otero (A Coruña 1972) estrenó en el pasado Festival de Málaga Honeymoon, que ahora llega a salas de cine casi un año más tarde. Una película difícil de definir en la que Nathalie Poza y Javier Gutiérrez son una pareja en plena crisis sentimental y económica que se ve arrastrada a una aventura inesperada, una huida hacia delante de sus problemas en mitad de la cual recalan en un motel cuyo nombre da título al filme.

Otero, que no dirigía un largo de ficción desde Crebinsky (2011), nos atendió entre presentaciones en Málaga, con buen humor y contento con el resultado de su película, aunque pidiéndonos que revelemos el trauma inicial, la tragedia que da el pistoletazo de salida a la acción y que deja Honeymoon en un terreno inclasificable.

Es una pregunta un poco típica, pero quizás en esta película viene a cuento: ¿a qué género diría que pertenece?

Es mezcla. Tiene humor negro, tiene thriller… Me gusta decir que es una historia de amor, aunque no lo parezca. Una historia de amor bastante imposible en la realidad, pero posible en la ficción, que es la de una pareja que está completamente destruida por una desgracia que les sucede, y se vuelven a encontrar, se reconocen, en ese Motel Honeymoon al que los lleva la acción. En este sentido, me gusta pensar que el cine puede curar una herida que en la realidad sería muy complicado de curar, porque esta cosa que les ocurre a ellos y que no voy a decir cuando ocurre en la vida real casi siempre acaba en ruptura.

Enrique Otero Honeymoon
Enrique Otero en la presentación de ‘Honeymoon’ en Málaga. Foto: Eloy Muñoz.

¿Honeymoon es una película que «españoliza» la estética y los temas de los hermanos Coen?

Bueno, son referentes estéticos que tienes cuando buscas conformar una peli… A mi me encantan los Coen, y ojalá hacer algo que se pareciese a Fargo. Pero no es solo eso. Lo que pasa que sí que quería buscar eso de traer aquí un género muy internacional o estadounidense. Como en las películas de Alberto Rodríguez, que son thrillers canónicos, con referentes de Hollywood, pero los temas son siempre muy castizos, muy identificables como de aquí. Me gustaba la idea de la road movie, contar una aventura de una pareja de desgraciados que van siendo ‘pimponeados’ de un lado para otro por esta sociedad tan egoísta. Todos los secundarios que conforman el elenco están siempre actuando por intereses egoístas. En ese sentido sí que dialoga con el tipo de película que te retrata el interior de EEUU, pero traído a elementos que reconocemos como españoles. Es una ciudad pequeñita, o un pueblo grande, donde ya todo es endogámico, todo el mundo conoce a todo el mundo y casi que es una sociedad enferma, donde vives constantemente insatisfecho.

¿Por eso no sabemos nunca dónde viven exactamente?

Se rodó en Galicia pero he buscado los exteriores en Castilla, buscando esos colores que en España solo se dan allí, esa apertura de espacios, si quieres al estilo Ruta 66, pero española. Me gustaba esa apertura absoluta para enmarcar road movie, la aventura que los lleva un poco a su segunda luna de miel. Pero sí, Honeymoon está completamente deslocalizada en tiempo y en espacio. Las localizaciones están buscadas para que no tengan componentes temporales. El barrio donde viven puede ser cualquier barrio y los coches y la ropa mezclan épocas a propósito.

De ahí que el referente de dibujos animados es uno que nos suena anticuado pero para ellos parece actual, Mazinger Z

(Se ríe) Mazinger Z es algo que nos pasa mucho que somos padres. Es cuando quieres que tu hijo viva la misma infancia que tu viviste. Como a un personaje, cuando era niño, le moló Mazinger Z, quiere que el hijo viva lo mismo. Además le da un poco de elemento de comedia en algunos momentos, porque contrasta con otras cosas que están pasando.

"Me gustaba la idea de la 'road movie', la aventura de una pareja de desgraciados que van de un lado para otro" 1

Casi se diría que Honeymoon acaba siendo una película sobre la redención de la paternidad.

Puede que haya cierta redención a través de la paternidad, pero ellos están siempre muy ‘pimponeados’ de un lado para otro. Los personajes, cuando empieza la película, no saben ni donde están, van zombies, ni siquiera saben que hacer. Así que yo veo la historia como la de la relación de ellos dos, los otros dramas a su alrededor pasan a un segundo término. Me gusta mucho esa idea de que viendo la película llegue un punto en el que digas: ¿cómo empezó todo esto?. Y los personajes, dentro de la ficción, también. Así que Honeymoon tiene un final, que no voy a decir, que yo definiría como optimista, aunque en realidad está bastante abierto y cada uno lo puede ver cómo quiera.

¿La acción en Honeymoon empieza entonces porque son pobres, o al menos menos ricos de lo que necesitan?

Es un poco como Breaking Bad. El tipo tiene cáncer y tiene que meterse en un mundo que no esperaba, y al final de la serie ya no se reconoce a sí mismo. Esta película parte de la misma base, aunque no sea el mismo problema: las tragedias se las pueden permitir los ricos, si no, espabila y búscate las habas. De hecho lo recalcamos mucho, están en las últimas de dinero, no tienen para nada más. Y el problema legal y económico que ellos tienen lo documentamos muy bien antes de escribir, todo lo que les ocurre en ese sentido es 100% como pasaría en la vida real. Pero a partir de ahí, te diría que lo que define a la película es que es impredecible. Nos hemos quedado desde el guión en esa fina línea en la que no se vaya demasiado hacia ningún lado. Si hubiera tintado un poquito más de drama, o de thriller, se habría perdido el tono que queríamos conseguir.

No sé si el ejemplo de ese tono es una escena a media película en la que los personajes de Pablo Derqui y Javier Gutiérrez tienen que negociar algo… y Derqui la interpreta de forma cómica pero Gutiérrez no se despega de un registro trágico.

Esa escena sería un buen ejemplo de lo que queríamos conseguir, sí, pero es que ahí ellos dos están espectaculares. El casting ha sido importantísimo y hacer coincidir a todos estos actores con las agendas que tienen, parte del mérito. La película es muy coral, todos los secundarios construyen ese universo. Mira a Fernando Albizu, que su personaje empieza como con cierta comedia y luego va cambiando, y creciendo, casi más cuando no está en pantalla que cuando aparece. Con Fernando necesitaba un actor que me diese esa sensación de un tipo raruno, que no sabes por dónde va a salir. Y luego Javier y Nathalie, que están enormes. Sin ellos dos no habría película, son dos monstruos.

Jose A. Cano

Jose A Cano (Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha colaborado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con El Salto, El Español o revista Dolmen. Socio de la Asociación de Informadores Cinematográficos de España (AICE).

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