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El director Álvaro Congosto adapta la novela gráfica ‘El gusto del cloro’, «un cuento de amor con final feliz»

Adrián Lastra en el rodaje de 'El gusto del cloro'. ©Rubén Chavero
El cineasta Álvaro Congosto dirigirá su ópera prima en solitario con El gusto del cloro, adaptación de la novela gráfica del autor francés Bastien Vivès publicada en 2008. Una historia de amor a través de un secreto susurrado en una piscina que protagonizan Adrián Lastra, Aida Folch, Esmeralda Pimentel y José Luis García Pérez. El rodaje comenzó la semana pasada en Madrid.
Sus responsables definen El gusto del cloro como «un cuento de amor con final feliz» que responde a la pregunta que el dibujante dejó abierta en el cómic original (que susurra la narradora al protagonista cuando sumergen en la piscina). Ambientada entre Madrid y Nueva York, «la película explora la parálisis emocional de un hombre incapaz de tomar decisiones».
El propio Congosto y Víctor Nores son los autores del guión a partir de la obra de Vivès, que ganó el Premio Revelación en el prestigio Festival de Angoulême en el año de su publicación. Antonio Dechent, Stephen Ohl, Rafa Álamos y Raudel Raúl completan el reparto.
La producción corre a cargo de Patricia González para Eterno Pictures. La dirección de producción es de Hugo Romera González, mientras que la dirección de arte recae en Raquel Troyano y la dirección de fotografía en David Cortázar. El montaje es obra de Nerea Mugüerza y el sonido está liderado por Miguel Carretero Hernández. El equipo de maquillaje y peluquería está en manos de Blanca Otamendi y el vestuario lo diseña Amador García.
El gusto del cloro, un proyecto desarrollado dentro del Sources2 Lab, está producido por Eterno Pictures, y continuará su rodaje en Gran Canaria, que acogerá varias secuencias clave, y Nueva York.
El gusto del cloro, ópera prima de Álvaro Congosto
Para Congosto, «El gusto del cloro es una mágica historia de amor sobre los peligros de la idealización, sobre todo lo que nos perdemos por el miedo al fracaso, en definitiva, sobre el miedo a vivir». El cineasta afirma que le interesa «mostrar un retrato de un hombre vulnerable y paralizado por el miedo. Lo valiente ya no es ocultar los sentimientos, sino precisamente hacerse cargo de la propia vulnerabilidad para poder amar desde un lugar más sensible y humano».
«Es una película tierna, divertida y ensoñadora, en la que la empatía con el protagonista no está reñida con una trama excitante y llena de sorpresas. Una historia romántica que cuestiona el amor romántico y que conecta con el espectador a través de un tono mágico y poético», concluye el director.
«Cuando leí El gusto del cloro, lo que más me gustó fue su enfoque narrativo tan original y la profunda resonancia emocional», explica Patricia González, productora de la cinta. «Es una historia que utiliza el misterio y la fantasía para hablar de algo muy real y contemporáneo: la parálisis que sentimos ante la vida y el miedo a la vulnerabilidad. La historia de Nico, un joven enfrentándose a sus miedos en Nueva York, es un recordatorio tierno y divertido de que el amor verdadero no es una idealización, sino un acto de valentía».
«Creo que es una película reconfortante, con un toque de intriga, que no solo promete un final feliz y entrañable, sino que también invita al espectador a cuestionar y superar sus propios miedos a amar y a vivir plenamente», añade.
Sinopsis de la película
Nico, un joven camarero español en Nueva York, se enamora de Emily, una nadadora que desaparece tras susurrarle algo enigmático bajo el agua. Obsesionado con encontrarla, descubrirá que sus fantasías esconden la clave de su miedo a vivir y que el amor verdadero podría estar más cerca de lo que imagina.

Redacción Cine con Ñ


