CRÍTICAS | FESTIVAL DE SITGES 2026
‘Upiro’, una de chupasangres en el convento

'Upiro', de Óscar Martín. ©WTFilms
Cuando sirven de escenario de películas de terror, los conventos suelen convertirse en decorado de películas sobre posesiones diabólicas. En el caso de Upiro, segundo largometraje como realizador de Óscar Martín (Amigo), se apuesta por otro tipo de amenaza: las novicias comienzan a encontrarse mordeduras en la piel y a actuar de maneras extrañas. Hay un vampiro en el lugar.
El filme presta una atención inusual a las relaciones entre las diferentes novicias, algunas de las cuales son víctimas efectivas y otras son víctimas potenciales, en ausencia del consabido relato heroico. Porque la narración es más bien una historia de impotencia, con giro final, magnificada por la ignorancia y por un secretismo que dificulta que las amenazadas se ayuden unas a otras. Los sucesos son cada vez más graves, pero lo más parecido al salvador de la función es un eclesiástico abusador que termina por acertar el diagnóstico desde la superstición.
Ignasi Franch