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Blablacar, humor y algo de terror sin equilibrio en ‘Con quién viajas’

El primer largo de Hugo Martín Cuervo se estrena en Málaga con buenas intenciones pero sin encontrar equilibrio entre géneros

Blablacar, humor y algo de terror sin equilibrio en 'Con quién viajas' 1

En Málaga, como en Parque Jurásico, la vida se abre camino. El turismo vuelve y las terrazas invaden las plazas del centro en los alrededores del Cervantes. Si uno atiende a las redes sociales, aquí todo el mundo ha venido en AVE desde la villa y corte, que es de lo que se trata, pero es de suponer que algún redactor precario de la España vaciada se habrá apañado en Blablacar. Álex de la Iglesia acaba de rodar otra película con la misma premisa y que, presuntamente, será más bestia que esta, pero está ausente todavía un Jaime de Marichalar de la ficción que analice por qué y cómo se viaja así. Y desde a dónde a dónde.

Con quién viajas es una comedia que juega a ser terror y se basa, sin querer o queriendo, en una serie de problemas de comunicación generacional entre X y millennials. Con estructura teatral y dependiendo del gracejo del elenco para encajar sus frases con soltura -mucho mejor Salva Reina y Ana Polvorosa que Andrea Duro y Pol Monen, pero en general bien-, intenta exprimir su premisa al máximo aunque a veces se le escape el delicado equilibrio que intenta buscar entre el susto y la risa, pero sin llegar al humor negro, que habría sido el punto exacto, sino tirando más hacia el enredo.

Imagínense el viaje en Blablacar más surrealista que hayan tenido en sus vidas -o como crean ustedes que son estas cosas si nunca han subido en uno-, con todas las circunstancias que lo harían incómodo sin llegar -al menos por el momento- a lo directamente delictivo. Pues con esfuerzo denodado, Con quién viajas las acumula: dos que se conocen y no lo dicen, otro recibe una llamada incómoda, otra se acojona con facilidad, otro tiene un secreto, otro ve cosas raras debajo de los asientos… Unas tienen más gracia, otras dan más miedo, pero gana lo primero.

Con quién viajas cuando no sabes a dónde vas

Con quién viajas

Por ponerle una pega, la parte paródica lo es tanto, y uno sabe que difícilmente se contrata a Salva Reina para este papel si es de verdad lo que parece, que cuando tira hacia el terror no acaba de funcionar, sigue pareciendo parodia. Si era la intención, chapeu. Si tenía que convertirse en terror genuino, regular. Y eso, para que las dos sorpresas finales funcionen, es vital.

Por otra parte tenemos al personaje de Julián, el conductor, que dada la mayor veteranía de Salva Reina frente a sus compañeros de reparto salta a la vista como de otra quinta, teniendo malentendidos todo el tiempo que vienen tanto del mayor vicio con el móvil de sus compañeros como con los referentes culturales. Aunque miren, ni alguien del 78 puede tener tanto aprecio a Los Brincos.

En las veladas menciones a sus padres que tienen los personajes podría leer uno, puesto a elucubrar, la capa generacional interpuesta: todos cargando con sus padres pero incapaces de comunicarse entre sí mientras atraviesan los eriales de la España vaciada. Madrid-Murcia, viaje psicológico que no tiene gracia si te lo imaginas en AVE. Con menos te salen dos capítulos de Feria, pero en Con quién viajas se filtra sin querer, porque en realidad podrían ir a Tegucigalpa.

Una comedia efectiva si no se le exige mucho pero que puede pasar sin pena ni gloria. Como obra de teatro funcionaría como un tiro y el guión se esfuerza. Hugo Martín Cuervo, en su primer largometraje, saca petróleo a los escasos recursos que se autoimpone. Con menos otros se ahogan. Dependerá también de cuántos viajes en Blablacar lleve uno a las espaldas para poder identificarse con la claustrofobia.

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