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Carlos Boyero se despide de Donostia con ‘El crítico’, un documental que habla de quienes hablan de cine

Javier Morales y Juan Zavala dirigen una película funcional que acaba reflexionando sobre la función de la crítica cinematográfica… o su mera supervivencia

Carlos Boyero El crítico documental

Ayer miércoles, 21 de septiembre de 2022, se pasó al público en el Festival de San Sebastián, con coloquio incluido, El crítico, esperado documental sobre la figura de Carlos Boyero dirigido Juan Zavala y Javier Morales para TCM. Fue fiesta local, por así decirlo. Aunque había admiradores del protagonista ajenos al mundillo cinematográfico, el grueso del respetable allí presente estaba compuesto por gente de la profesión: alguno en contra, la mayoría a favor y una pequeña aldea gala que íbamos, más que otra cosa, a trabajar.

Como documental no busca reinventar la rueda, ni falta que le hace. Es una película sobre la vida de una persona en la que se arranca con declaraciones sobre su importancia profesional, luego se hace un breve repaso biográfico -muy breve, la vida privada de Carlos Boyero parece no importarle demasiado ni a él mismo, aunque se deje caer que fue un fucker de vez en cuando- y finalmente se glosa su obra haciendo hincapié en determinados logros y/o en las controversias que no se pueden evitar. Que en el caso del protagonista de El crítico son unas cuantas.

Es, efectivamente, una película de un señor hablando sentado en diferentes lugares que tienen que ver con su vida o su trabajo, que se intercala con archivo y los conocidos de dicho señor hablando sentados de su relación o sus hazañas. Con dos particularidades. Una, que se usa como marco y excusa el Festival de San Sebastián de 2021, el último al que acudió el crítico tras anunciar que entregaba la cuchara durante el Cannes de ese mismo año. Dos, que se incorpora, con mucho espacio y como parte fundamental del argumento, a sus detractores. Es decir, a los críticos del crítico.

Más que una pregunta, una reflexión

Por supuesto, Carlos Boyero no se quedó a ver la película: salió a fumarse un cigarro y se quedó en el bar de abajo tomándose una cerveza. Por supuesto, había cierta impostura en el hecho en sí: él ya había visto El crítico hace un par de semanas en un pase privado con los dos directores. Javier Morales bromeó con ese momento de tensión: «Imagináos, ponerle a Boyero un documental sobre Boyero y esperar a ver qué dice».

Aunque el colmo de los colmos llegó durante el coloquio. Piensen en ello. Un documental sobre Carlos Boyero que está explicando el propio Carlos Boyero y un admirador de Carlos Boyero pide el turno de palabra, pero no para hacer una pregunta, sino para plantear una reflexión. Esto pasó, igual que hubo gente que se fue a medio documental, entre otros el tipo que se sentaba al lado de quien esto escribe. Encima, el crítico bromeó con que le gustaría que se hubiese titulado «Ciudadano Boyero» y hubo varios intervinientes que se dirigieron a él con esos términos. Boyero tiene ahora su equivalente a los que llamamos ‘Don Arturo’ a Pérez-Reverte en Twitter. Red flag, que diría la chavalada.

Y sí, efectivamente, El crítico no evita ni una de las controversias de su carrera. Desde su despido de La guía del ocio por negarse a hacer buenas críticas a las películas que ponían publicidad -el dueño era Florentino Pérez, por cierto- hasta sus actuales patinazos con el tema del feminismo. Pero sobre todo, las polémicas asociadas a su paso por El País, cuando una serie de cineastas entre los que se encontraba Víctor Erice pidió que no se le enviase a más festivales. Además de, por supuesto, su pública y notoria enemistad con Pedro Almodóvar, que declinó participar en la película.

Carlos Boyero y todos nosotros

Por ahí desfilan Fernando Trueba, Antonio Resines, Mirito Torreiro, Álex de la Iglesia, Icíar Bollaín, Manuel Martín Cuenca, Enrique González Macho, Nuria Vidal, José Luis Rebordinos, Nacho Vigalondo, Blanca Portillo, Borja Hermoso… Incluso Miguel Marías, enconado crítico del crítico por no coincidir con él ni en criterio ni en estilo, y que le reprocha, probablemente con razón, que nunca argumenta por qué algo le gusta, hecho inconcebible para en un texto interpretativo. También están informadores cinematográficos más jóvenes o de diferente, digamos, sensibilidad, como María Guerra, Pedro Vallín y Pepa Blanes, o escritores como Antonio Lucas, entre otros.

Hay un momento en que uno teme en que El crítico sea una oda nostálgica a la presunta edad dorada de la crítica cinematográfica en España, cuando presuntamente un Boyero, un Antonio Gasset o un Rodríguez Marchante podían hundir en taquilla un estreno. Y encima con lloriqueo sobre la «dictadura de lo políticamente correcto», como si no tuviésemos bastante. Pero no, Morales y Zavala son conscientes de que es un documental para consumo interno, que vamos a ver sobre todo quienes de una manera u otra vivimos en o del mundillo. Así que a media película hacen un comparativa entre la vida a todo trapo de Boyero y sus contemporáneos y la precariedad actual, que ha afectado incluso a figuras consolidadas como las citadas Guerra o Blanes, y lo acompañan de un análisis de la cosa del feminismo desde más puntos de vista. El filme habla bien de su protagonista, pero no le da la razón en todo.

Digamos que se apunta a cierta reflexión sobre cuál es la función de la crítica cinematográfica y si realmente sigue existiendo como tal ahora, cuando el último crítico estrella capaz de trascender el mundillo empieza a hacer mutis. El propio documental se da una respuesta, que se resume en una entrevista de archivo a Carlos Boyero. En esta, él mismo pone en duda su capacidad de hundir la taquilla de nadie y afirma que su función es descubrirle a alguien esa película pequeñita y con poca pasta para promoción que si no, igual no sabría ni que existe. Más allá de cualquier otro factor, servidor de ustedes se va a quedar con eso último.

Imágenes: El crítico – TCM

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