Entrevistas
«Ojalá se apostara más por el cine de género en España»

En Visitante hay drama familiar, thriller paranormal y ciencia-ficción. Y se escucha a Robe Iniesta. El principal responsable de que todo eso suceda en la misma película es el alicantino Alberto Evangelio, un seguidor de la música de Iniesta – y al que le dirigió un videoclip– que estrena ahora su primer largo en cines como director después de haberlo hecho en su hábitat natural como espectador y cineasta: el Festival de Sitges.
Evangelio es un militante más del cine de género en España, compromiso que viene demostrando en distintos cortometrajes desde hace más de una década. En Visitante se acerca al público con una vuelta de tuerca más, proponiendo un rompecabezas de pocas localizaciones en el que una mujer (Iria del Río) se topa con un ente invisible dentro de su vieja casa familiar. El director se sienta con Cine con Ñ para hablar sobre los temas de la película, las renuncias al rodar y la salud del fantástico español.
La trama principal de la película tiene todo tipo de elementos: drama familar, thriller, ciencia-ficción. ¿Cómo fue la génesis para ir encontrando la historia?
La película surgió hace varios años, en 2015. Quería hacer una película claustrofóbica, en una localización única, y mi idea era introducir el elemento fantástico a través del tema de las realidades alternativas. Ese planteamiento servía para hablar de personajes que cuestionan los caminos que eligen en su vida. Queríamos jugar con ese tema filosófico.
Por otro lado, me interesaba empezar una historia que arrancara como una película de fantasmas para luego pasar a una historia más de ciencia-ficción. Además, quería jugar con cómo los miedos van pasando de un personaje a otro, en una estructura de thriller psicológico. Esa es la base de Visitante: cómo el miedo va tomando varias caras.
A eso se le unió la trama de Marca, de melodrama familiar, con un meteorito que cae y permite viajar a otras realidades. Surgió así y luego fue evolucionando. Es una historia compleja, ambiciosa. Era difícil, en una sola localización, plantear todos estos giros y que quedara algo entretenido y sugerente. Ese era el objetivo, y creo que en esencia se mantiene lo que nos habíamos planteado en un inicio.
Desde las primeras ideas de lo que se quiere poner en una película hasta que lo finalmente es, hay también un proceso de renuncias, de cosas que hay que ir dejando atrás y otras que quieres mantener. ¿Cómo es esa gestión?
En un corto, como es algo más pequeño, puedes tenerlo más controlado, te sabes de memoria cada plano. Es verdad que pasan cosas, pero a otra escala. En una película o una serie, que es un rodaje más largo, pueden pasar muchísimas cosas y ahí tienes que improvisar. Yo venía de hacer una serie (Diumenge, paella, À Punt) y ya me había enfrentado a lo que es este sistema más complejo, más dinámico y con el que tienes que tener más cintura.
En ese sentido, me sentí bastante cómodo en Visitante. Los actores me ayudaron mucho, se involucraron muchísimo en los personajes y se adaptaron a las circunstancias muy rápido. Me lo pasé muy bien en rodaje. Fue más compleja de lo que pensaba la fase de montaje. Una película tiene una duración muy concreta, es una sola pieza. No es una serie, que hasta puedes pasar escenas de un capítulo a otro. Aquí hay que tomar decisiones, a veces drásticas. Resultó muy creativo también.
Sobre ese primer planteamiento de las realidades alternativas, puede surgir el anhelo de las segundas oportunidades en la vida, pero también de la posibilidad de que aparezca un lado de ti que no conocías, quizá uno menos agradable.
Una clave era que el personaje protagonista fuera una persona que no había cumplido sus sueños, que no había acabado trabajando de lo que estudió, por ejemplo, y a través de lo que ve en el otro lado se da cuenta de que su vida pudo haber sido diferente. A ella le sirve verse al otro lado. La película te va contando que siempre estás a tiempo de cambiar, que siempre puedes tomar decisiones en el presente y que puedes tomar las riendas de tu vida. Era importante no convertirla en una película tan cerebral como para que no diera cabida a los anhelos de los personajes.
Con el personaje femenino me gustaba también jugar con la idea de un personaje que todavía no tenía hijos, sino que tiene un drama existencial con la perdida de su hermana y de que ser feliz con la vida que tiene. Y ese otro lado parece más atractivo que el suyo. Los personajes los hemos querido trabajar sin que ninguno sea bueno o malo del todo. Luego los vamos juzgando según lo que van haciendo y las decisiones que toman, que seguramente cualquiera no tomaría.
«Es flipante que en Sitges haya sesiones a las 8 de la mañana que estén llenas, es un milagro que hay que cuidar y tener en cuenta»
Ese tema del doble, de explorar nuestras posibilidades poliédricas, es una constante en el cine de género. ¿Por qué fascina tanto en el fantástico?
El género te posibilita mostrar estas cuestiones en imágenes, en hacer que sean reales. En una película de ciencia-ficción, por ejemplo, puedes poner a un personaje viendo a su otro yo directamente, lo que te da unas posibilidades a nivel de construcción de personaje muy potentes. Esas relaciones duales me interesan muchísimo a lo largo de la historia del cine, hay un montón de referentes ahí, claro, desde los gemelos de Cronenberg (Inseparables, 1988) y muchos más. Ojalá se utilizara más el género para contar historias, es una herramienta muy interesante. Visitante es un ejemplo pequeño de lo que se podría hacer, pero ojalá que se apostara mucho más por el cine de género en España.
En ese sentido, con el Festival de Sitges como gran referencia y cantera, ¿cómo valoras el panorama del fantástico en España?
Tenemos la suerte de tener en España un festival como Sitges, que a nivel mundial es uno de los más importantes del panorama. A mí me ha permitido como espectador, a lo largo de muchos años, participar, beber y empaparme de lo que se está haciendo a nivel mundial, y todo de antemano además. Es algo que deberíamos valorar y apoyar. Es flipante que en Sitges haya sesiones a las 8 de la mañana que estén llenas, es un milagro que hay que cuidar y tener en cuenta. Siendo nuestro país uno que acoge un evento así, me encantaría que también acogiera más producciones propias con elementos fantásticos.
¿El público también está ahí para que esas películas encuentren a sus espectadores en España?
Sí, pienso que cada vez hay más espectadores que no tienen prejuicios hacia el fantástico en España, pero también el cine de género que hacemos puede traspasar fronteras y llegar a aún más gente. Hoy en día el mundo está muy globalizado con las plataformas, por eso, con los grandes creadores que tenemos y que llevan implícito el género, podrían salir películas maravillosas si se apoyara un poco más a nivel institucional y de producción. No solo para el público español, sino para el internacional. Ya se han dado casos de éxito fuera como el de El hoyo.

¿El caso de El hoyo se ha convertido ya en una referencia para esa apertura de miras?
Sí, es verdad que el trabajo en ese sentido venía haciéndose ya en los últimos años, con terror de calidad y exportable. Con Los otros, las de Filmax (saga [REC]), Rodar y rodar (El orfanato)… ha habido muchos grandes directores que han hecho terror y son un gran referente para todos. Hoy en día es un buen momento para que empiece a aflorar de nuevo y darnos cuenta de las posibilidades de difusión que ofrecen las plataformas. Ojalá el caldo de cultivo de género que hay en nuestro país se alimente de esas posibilidades.
Ahora Visitante coincidirá en cartelera con otra película de género española: La abuela.
Sí, es maravilloso. Además de que La abuela me encanta, que haya películas de género hace que los espectadores puedan estar interesados en ver otra, en acercarse a lo que se hace aquí en España. El éxito de una película como La abuela es el éxito de todos al final, como lo fue el de El hoyo. Es el éxito de los que hacemos género en este país. Estoy muy en esa batalla, apoyando cualquier producción de género salga bien. Es muy difícil que una producción salga bien, hay muchos factores adversos y de distintos tipos. Cuando sale bien una hay que celebrarlo, y las que no salen tan bien hay que apoyarlas para que la gente siga creando y mejorando.

Arturo Tena