Industria
La DANA tuvo un impacto de más de 14 millones de euros en el audiovisual valenciano

Presentación del informe sobre el impacto de la DANA en el sector audiovisual. ©AVAV
La DANA de 2024 que afectó a la Comunidad Valenciana tuvo un impacto de más de 14 millones de euros en el sector audiovisual de la región. En concreto, de 13,9 millones en activos dañados y más de 700.000 euros de facturación perdida. La cifra surge de una mezcla de los daños directos y los proyectos cancelados a corto y medio plazo en los meses posteriores, ya que además el ritmo y los flujos de trabajo en el audiovisual harían que cada semana de parón «cueste proporcionalmente más que en otros ámbitos culturales».
Es la conclusión principal del informe ‘El impacto de la DANA sobre el sector audiovisual valenciano: diagnóstico integral, necesidades prioritarias y estrategias de recuperación y prevención’, presentado por la Acadèmia Valenciana de l’Audiovisual (AVAV) este vienes en el Aula Magna de La Nau de la Universitat de València. El estudio ha sido realizado por la Unidad de Investigación en Economía de la Cultura y Turismo (Econcult), grupo de investigación de la Universitat de València, y dirigido por el investigador Pau Rausell. Se trata de un encargo de la AVAV con el apoyo del Ministerio de Cultura a través del ICAA.
El informe revela como en los municipios afectados por la DANA las empresas del sector sumaban 141 empresas y 545 personas trabajadoras. «En comparación con el resto de sectores culturales y creativos afectados —excluidas las artes gráficas—, el audiovisual concentra el 21,7 % de las empresas y el 25,8 % de las personas trabajadoras, pero el 37,8 % de la facturación perdida», recoge. El objetivo del trabajo ha sido «dotar al sector de datos objetivos, cuantitativos y cualitativos que sirvan de base para la interlocución con las administraciones y como herramienta para la prevención y la mejora de la respuesta ante futuras emergencias».
La DANA del 29 de octubre de 2024, de la que se acaban de cumplir dos años, causó casi 250 muertos y afectó principalmente a la Comunidad Valenciana y sobre todo a la provincia de València, aunque también a zonas de Cataluña, Aragón, Castilla-La Mancha y Andalucía. Durante la presentación la presidenta de la AVAV, Glòria March, ha recordado a las víctimas, familias y afectados de todo tipo y también con los académicos y académicas que vivían o trabajaban en las zonas afectadas, de los que partió además la «primera aproximación» a este estudio, «desde los cines MN4 hasta particulares que lo perdieron todo. Sabíamos que eso solo era el principio».
Recuperación desigual
El informe distingue diferentes tipos de de daños que tienen en cuenta las particularidades del sector audiovisual. En este caso el capital productivo «no se limita a inmuebles u oficinas, sino que incluye equipamiento técnico de alto valor unitario: cámaras, ópticas, sistemas de iluminación, mesas de sonido, servidores de almacenamiento, estaciones de edición, decorados, vestuario y material de archivo». Además se ha tenido en cuenta como «alteró calendarios», al interrumpir rodajes, posponer entregas y afectar a todo tipo de ventanas temporales estrictas.
También se ha tenido en cuenta el impacto laboral «y en carreras profesionales». El audiovisual valenciano «presenta una estructura laboral dual: por un lado, trabajadores asalariados vinculados a productoras o medios; por otro, un porcentaje elevado de autónomos y profesionales intermitentes. La activación de ERTE y la caída temporal de afiliación en los municipios con mayor afectación permite inferir un impacto significativo sobre el empleo efectivo, aunque parcialmente amortiguado por mecanismos extraordinarios».
Según el informe, el sector audiovisual valenciano llegó a octubre de 2024 «en una fase de consolidación relativa, tras superar la crisis de 2008, el cierre de RTVV y la pandemia». Contaba con 801 empresas, cerca del 8 % del total nacional, pero con un peso en facturación de apenas el 1 %. Esta divergencia reflejaba «un tejido numeroso pero atomizado, de baja capitalización y muy dependiente de la Corporació Valenciana de Mitjans de Comunicació – À Punt como agente tractor».
El estudio sí que certifica una recuperación, pero «desigual». Entre septiembre de 2024 y junio de 2026 «los datos de afiliación muestran que el empleo total del sector en la Comunitat Valenciana ha crecido un 35,2 %«, según el resumen entregado a prensa. Este crecimiento «se ha apoyado sobre todo en el autoempleo —los trabajadores autónomos han aumentado un 42,7 %— más que en la consolidación empresarial: el número de empresas ha crecido un 4,5 %, menos de la mitad del ritmo nacional».
Añaden como además que esta recuperación es «territorialmente asimétrica. La provincia de Valencia se estanca (-0,4 % de empresas), mientras Alicante crece con fuerza y eleva su peso en el empleo asalariado autonómico del 22,8 % al 34,1 %; Valencia pasa del 71 % al 59 %«. El estudio concluye que la recuperación ha dejado un sector «potencialmente más flexible, pero también más atomizado, menos capitalizado y con menor capacidad para retener talento».
Respuesta insuficiente
Consideran además los investigadores que se ha producido «una respuesta institucional ágil pero insuficiente». El Decreto 197/2024 de la Generalitat Valenciana y sus resoluciones movilizaron ayudas directas identificables por unos 5,4 millones de euros para el conjunto de los sectores culturales, es decir, «en torno al 10 % del daño estimado» con «una cobertura aún menor para el audiovisual (~5 %) y sin instrumento alguno para el lucro cesante, el componente principal de la pérdida en un sector que vive de proyectos y ventanas temporales».
Según el análisis, el Gobierno regional «se limitó en la práctica a la compensación económica, mientras que el Gobierno central concentró su intervención en la exhibición (salas y librerías), aunque su línea de ayudas a asociaciones profesionales tuvo un efecto estructurante desproporcionado a su cuantía, al reforzar la interlocución sectorial unificada». El estudio señala además brechas de aseguramiento y «oportunidades no aprovechadas, como un régimen fiscal diferenciado o un plan de choque vía contratación de la Corporación», en referencia a los medios públicos de la Generalitat Valenciana.
El informe propone una hoja de ruta que incluye «medidas de choque» para cerrar «el pasivo administrativo pendiente» con «la activación de la demanda pública», especialmente de À Punt, como palanca, además de incentivos fiscales para atracción de rodajes. De cara al futuro, propone protocolos de emergencia, aseguramiento colectivo y un observatorio sectorial permanente, todo ello articulado con el Plan Estratégico del Audiovisual Valenciano 2026-2030.
Rausell, director del estudio y de Econcult, ha presentado de forma telemática la parte económica del informe, y Amparo Oliver, catedrática de Metodología de las Ciencias del Comportamiento, ha expuesto en la sala la parte psicosocial. En el equipo investigador también participa Francesc Felipe, técnico superior de investigación de Econcult. Los tres son de la Universitat de València. La presidente March, por su parte, ha recordado que el estudio nació con la anterior presidenta de la Acadèmia, Teresa Cebrián, y el anterior director del ICAA, Ignasi Camós, este último a quien ha dedicado «un recuerdo afectuoso».
«El análisis lo tenemos, el diagnóstico ya está hecho, y ahora queda tomar nota para que no vuelva a pasar y activarse todos a una, todas las administraciones públicas, para impulsar y desarrollar esta industria nuestra, la del audiovisual», concluyó la presidenta. Por su parte, el investigador Pau Rausell ha advertido que «los desastres naturales son cada vez más frecuentes» y que «necesitamos información para saber cómo afrontar estos desastres».


Redacción Cine con Ñ

