Críticas
Furia. Parte 2: Que no se vayan de rositas

Stills: ©HBO Max / Montaje: ©Cine con Ñ
Furia. Parte 2 comienza cuando Núcleo, una multinacional del entretenimiento, rueda Doméstica, una serie sobre una joven trabajadora del hogar embarazada por su jefe se lía a tiros en la fiesta de la esposa de este. Exactamente la historia de Tina que conocimos en la primera temporada. Cuando busque la forma que su vida no se convierta en espectáculo, o al menos que si lo hace, le deje algún beneficio, se cruzará con otras mujeres igualmente agraviadas por núcleo: la que quieren convertir en protagonista de un true crime, la estafada por una curandera televisiva, la directiva a la que sus empleados buscan hacerle la cama…
Señoras muy enfadadas. Señoras bajas, altas, gordas, flacas, ricas, pobres, viejas, jóvenes, pobres, ricas. Señoras cabreadas como monas. Y un mundo en el que lo grotesco se trata como lo normal, una distopía disfrazada de costumbrismo en la que Black Mirror (2011- ) y Pedro Almodóvar se dan la mano y nos invitan a meterle fuego al streaming, las redes, la sociedad del espectáculo y al mismo Guy Debord como se ponga muy tonto. Vuelve a ser Un día de furia (1993) pero con elenco femenino coral, cuyo cabreo está más que justificado y el espectador aplaude con las orejas.
Jose A. Cano