Críticas
El ritual de Lily: Aquelarre noventero

Stills: ©The Room Films / Montaje: ©Cine con Ñ
El ritual de Lily sucede a finales de los años 90, muy cerca del equinoccio de otoño. Lily se une a un fin de semana en una casa rural con sus tres nuevas amigas, que quieren iniciarla en sus rituales de brujería. Entregadas a una versión particular de la religión wicca, necesitan una bruja más para completar el aquelarre representando los cuatro elementos, y Lily será el aire. Lo que no sabe nuestra protagonista es que el ritual no consiste exactamente en lo que le han explicado. Necesita un sacrificio, y la víctima es ella misma.
Después de años y años recuperando los años 80, de manera que la nostalgia por los mismos duró más que la propia década, el revival de los 90 se cuela por goteo, sin que tenga ni siquiera marcas claras que lo hagan reconocible. Quizás el terror, o el género en general, sí lo es, gracias a aquella estética de entreguerras en la que las nuevas tecnologías no acababan de despegar, con los efectos prácticos aún dominando sin necesidad de que cada plano tuviese un retoquito digital, y una composición o textura de la imagen más cerca de la tele entonces dominante que del cine tradicional.

Jose A. Cano