Entrevistas | Enrique Gato
«Este ‘Tadeo’ está viviendo el salto generacional, la ven los hijos de los primeros fans, y eso es lo más grande para una saga»

Enrique Gato, director de 'Tadeo Jones y la lámpara maravillosa'. ©Ikiru Films
Enrique Gato estrena este miércoles 26 de agosto Tadeo Jones y la lámpara maravillosa, el cuarto largometraje del personaje y una nueva entrega en un viaje de más de 20 años desde el corto Tadeo Jones (2005). Con seis Premios Goya en el bolsillo, el ya veterano realizador nos atiende días antes de la llegada a cines en otro verano en el que la fortaleza del cine familiar ha sostenido la taquilla española.
En esta ocasión, Tadeo y Sara, ahora padres de la pequeña Olimpia Jones, viajan en el tiempo junto a Momia, Jeff y los demás para enfrentarse a una serie de villanos que son en su mayoría niños malcriados —literalmente— y sobre todo a la complicada tarea de cuidar unos de otros como familia.
¿Por qué la lámpara maravillosa, homenaje a Disney aparte?
Todas las películas tienen ese objeto arqueológico mágico que se busca y hace de gancho para enlazarlo todo. Siempre intentamos que tenga alguna connotación que lo coloque en el imaginario colectivo, como el collar del Rey Midas o la tabla esmeralda. Al pensar en el de esta película, queríamos algo que nos permitiese viajar en el tiempo. La lámpara maravillosa era fantástica para esto porque está en la cabeza de la gente en todo el planeta y al mismo tiempo enlazaba con la trama principal. El objeto arqueólogo digamos que no condiciona la película, es al revés, lo que queremos contar determina qué objeto buscará Tadeo.
Del primer largometraje han pasado ya 14 años. Tadeo Jones envejece a un ritmo más o menos real y lo vemos cumplir una serie de hitos, como ahora ser padre. Si la tercera entrega hablaba de la amistad, ¿esta habla de los cuidados?
De hecho, curiosamente, en esta película Tadeo es el personaje más responsable de todos, lo contrario que en las anteriores. Digamos que ejerce el papel de padre y entra en ese estado de responsabilidad que tiene que tener todo el que haya pasado por ahí. Y, bueno, la película habla de familia, a todos los niveles. Y el tema central, más allá de la familia, serían los celos.
Es un triángulo de celos, entre comillas. Momia está terriblemente celoso de Oli, la niña pequeña, porque ha aparecido en casa y le ha desplazado como el centro de atención. Tadeo tiene unos celos horribles de Momia porque ve que tiene una relación con Oli que su hija no tiene con él. Y esto lo vemos extendido a todos los niveles, como Sara enfrentada a ese robot que es una IA con ruedas y que parece que le va a quitar el trabajo. Las dos temáticas están completamente cruzadas. La familia y los celos.
Es curioso porque Tadeo sigue sin ejercer como arqueólogo. Aquí cuida de su hija y la que trabaja es la madre.
Es una cosa que tratábamos en la tercera película, por qué alguien es o no es arqueólogo. Tadeo tenía esa sensación de que a nadie le consideraba un arqueólogo y que por tanto no lo era porque no se sentía uno más. Cuando la realidad es que Tadeo ha hecho descubrimientos gigantescos mucho mayores que los de prácticamente cualquiera. En esta cuarta película ya no presta atención a eso porque su cabeza está en otro sitio, en su hija y hacerlo lo mejor que pueda como padre.
¿Teníais en la cabeza que los espectadores de hace 14 años, o más, de los cortos, fuesen niños que ahora se han convertido en adultos que a su vez son padres?
Es que eso ha pasado. Nos ha escrito mucha gente diciéndonos que están deseando que se estrene la nueva película para poder llevar a sus hijos. Esta cuarta película parece que está viviendo un salto generacional en los espectadores de Tadeo, y quizás eso lo más grande que se puede decir de la saga y del personaje. Estamos muy contentos con ello, sobre todo porque no siempre tienes claro que vayas a conseguir conectar con nuevas generaciones.
¿Dirías que, dentro de una saga que ya parte del homenaje a Indiana Jones, es la entrega más cinéfila?
Probablemente, de cara a todos esos homenajes que suele haber siempre en estas películas, esta es la que es más intensa. Y al mismo tiempo para mí son los guiños más elegantes de toda la saga. Están presentados de forma poco habitual. Al final es algo que agradecen sobre todo los padres, que son quienes han visto las películas a las que hace guiños Tadeo y son capaces de encajarlos en la película.
«La IA es una herramienta creada por los humanos para los humanos y tendrá la forma que nosotros queramos que tenga»
¿Ha cambiado mucho la forma de trabajar la animación desde el cortometraje de 2005?
Totalmente. Es que no tiene nada que ver. Cuando hacíamos los primeros cortos para empezar es que éramos cuatro amiguetes y era una tecnología nueva de la que se estaban creando las herramientas, estaban muy verdes. Ahora es todo lo contrario. Con eso ha crecido también el nivel de exigencia, así que otra diferencia es que las películas se siguen haciendo en el mismo tiempo, con una tecnología mejor, pero el listón está cada vez más alto.
Y al mismo tiempo, con los ordenadores tan potentes, tienes más fácil mover a los personajes y otros procesos. Diría que se ha humanizado mucho el proceso, ahora es más artístico todo y menos técnico de lo que era al principio. De hecho, para mí la última evolución importante han sido los artistas. Los profesionales que se dedican a esto, sobre todo aquí en España, han crecido una barbaridad y están a la altura de las grandes producciones internacionales, y se ve en que trabajan en ellas.
Comentabas antes el miedo de Sara a que la IA la sustituya como arqueóloga y la película ofrece una solución, digamos, en la que sigue siendo la creatividad de ella y su conocimiento aplicado el que resuelve las situaciones, pero el robot la ayuda en la parte mecánica. No sé si es una visión que, desde vuestro trabajo, compartís los animadores.
Ahora mismo estamos descubriendo poco a poco en qué se traduce la IA en nuestro sector. En Tadeo Jones y la lámpara maravillosa no hemos tenido la oportunidad de utilizarla, no ha sido un dilema, por los tiempos de producción. El mensaje que lanzamos en la película está basado en lo que creemos que va a suceder: que la IA será una herramienta más que incorporarás a tu trabajo, y te ayudará a hacer las cosas más rápido. Igual que ocurrió con los ordenadores cuando empezaron a formar parte de la animación, en este sector estamos acostumbrados a esos cambios gigantescos. Pero la IA es una herramienta creada por los humanos para los humanos y tendrá la forma que nosotros queramos que tenga.
Con esa idea de seleccionar un objeto que tenga ese toque universal, entiendo que también los escenarios como el Big Ben o la Acrópolis intentan cumplir esa máxima. Aunque en España lo veamos muy local, ¿lucir internacional es lo que ha permitido a Tadeo llegar donde está?
Hay que tener en cuenta que el cine de animación es muy caro de ejecutar. No es ni planteable hacer las películas solo para España. Desde el principio tuvimos que apuntar al mundo entero para conseguir que el esquema financiero fuera solvente y tuvimos que buscar coproductores internacionales con los que poder mover la película por todo el mundo.
Eso te pone automáticamente un chip en la cabeza: tienes que aprender a hablar un lenguaje universal, aunque utilices localismos. A mí especialmente siempre me gusta soltar pizquitas que recuerden a que todo esto viene de España y que el personaje es español. También es parte natural del personaje el recorrer el mundo entero y estar por todas partes. Entonces sí, literalmente estas películas no existirían si no se planteasen así, y es imposible hacer este tipo de cine si no es pensando en el mundo entero.
¿Tendremos Tadeo 5?
Bueno, lo veremos. Es pronto todavía para decirlo. Hay muchas ideas guardadas, pero hay que dar con la buena. Tadeo se ha convertido en una cosa muy grande y hay que estar seguros de que si tiramos adelante con alguna idea es digna de la sala de cine.
Tadeo 5… y Olimpia 1.
Sí, por ejemplo. Eso es lo bueno que tiene este universo, que es enorme, gigantesco y que da para abrirlo por el lado que queramos. No tiene límites, literalmente. [/restrict]


Jose A. Cano


