Reportajes
Fue a descubrir la India y terminó descubriendo a su madre: así es el documental ‘Mudras. Bailando hilos invisibles’

Mónica de la Fuente y su hija, Nazaré, en el documental 'Mudras. Bailando hilos invisibles'
«¿Qué es el legado?», se pregunta la voz de la bailarina, Mónica de la Fuente, «es aquello invisible que heredamos. ¿Lo absorbimos?¿Cómo lo aprendemos?¿Por momentos rompemos o tiramos de sus cuerdas hasta saber que hay al fondo? Nos enreda, nos sujeta, nos amarra, nos ahoga… Nos permite ahondar en un pozo de sabiduría. Nos ofrece donde agarrarnos para caminar por lo desconocido. Nos marca». Acompañando a la voz en off, vemos intercaladas imágenes de archivo de la India, contrapuestas a vídeos grabados en la actualidad, inmortalizando un viaje que muestra los paralelismos de una madre y una hija.
A principios de los años noventa, Mónica, una joven de 20 años vallisoletana, emprendía un viaje a la India gracias a una beca de estudios. Allí se enamoró de la danza y de todo el misticismo que la rodeaba, descubriendo un nuevo lenguaje que iba más allá de las palabras. Treinta años más tarde, su hija, Nazaré, obtiene la misma beca. La India ya no es un territorio desconocido como lo fue para su madre, sino que está plagado de memorias que, sin ser suyas del todo, parecen ser inherentes a su persona. Este es el punto de partida del documental Mudras. Bailando hilos invisibles, que se estrenará el próximo 4 de septiembre en cines.
María Salgado Gilbert, directora y montadora de esta primera coproducción hispano-india, habla a Cine con Ñ de las dificultades de contar una historia tan compleja: «El documental tiene muchas capas. Y yo creo que hay una capa profunda, que es la relación de una madre y una hija; cómo una hija deja de ser hija para convertirse en mujer, cómo una madre deja de ser madre para volver a ser mujer». Para componer la narración, la directora se vale de vídeos de archivo que grabó la propia Mónica en los noventa, las grabaciones actuales del viaje de Nazaré y muchas coreografías de diferentes estilos.
Mudras. Bailando hilos invisibles no es sólo la historia de un viaje, es una narración repleta de conexiones: con la danza, las madres, las hijas y los hilos invisibles que las entrelazan. Salgado insiste en la capa que subyace: «Hay un hilo importantísimo que es el cordón umbilical. Cómo conseguir romperlo es necesario para que las dos puedan ser mujeres y creadoras. Sería un poquito el viaje profundo de la historia».
Mónica y Nazaré: ¿soltar los hilos o aferrarse a ellos?
Anna Saura, una de las productoras, llamó a María Salgado para dirigir el proyecto, la cual se enamoró de la historia de Mudras. Bailando hilos invisibles. Rápidamente marcharon a la India, sin realmente haber construido la historia, según cuenta Salgado. El documental se gestó así durante dos años para acabar teniendo un estreno mundial en el Festival de Málaga.
Nazaré se embarca en una aventura que es el viaje a la India, creyendo que va a descubrir el país. Sin embargo, termina descubriendo a su madre. Esta dimensión de la historia no estaba presente desde el principio, explica Salgado: «Creo que ha sido la parte más difícil y más profunda, porque ellas dos en el fondo se han tenido que enfrentar a algo. Yo fui intuyendo cosas a medida que las fui conociendo. Intuía un poquito la relación entre las dos, la necesidad de ruptura del cordón umbilical para que Nazaré pudiera desarrollarse ella plenamente como bailarina, pero también intuía la necesidad de una madre que quiere dejar de ser madre y volver a ser mujer».
María Salgado Gilbert insiste en la importancia de los hilos que sostienen las relaciones materno-filiales y la necesidad de romperlos: «Es necesario para que ellas se puedan ver como iguales«, declara la directora, «cuando las dos, madre e hija, se desarrollan en el mismo ámbito artístico, ahí hay una dificultad de soltarse. Yo al principio pensaba que a lo mejor era dificultad de Mónica soltar a su hija, como madre, para que ésta volara. Pero también vi en Nazaré dificultad de soltar a su madre«.
La danza como lenguaje universal en Mudras. Bailando hilos invisibles
La directora aborda la historia de Mónica y Nazaré desde un lirismo particular, por su predilección por «narrar con la imagen». «Era muy importante experimentar lo que es contar desde el cuerpo una historia. No sólo desde la palabra, sino desde el lenguaje de la danza». A lo largo del documental se le da mucha importancia a la fotografía, a cargo de Isabel Ruiz, para representar el movimiento, y a los lugares. En la India en concreto, al trabajar con equipo reducido, consiguieron una inmersión a pie de calle. De esta forma, pudieron rodar significativas coreografías en escenarios imponentes.
El tema del viaje, tanto emocional como físico, es una idea presente a lo largo de toda la narrativa. Por ello, los significados detrás de Valladolid y la India son muy definitorios para las protagonistas. «Me parece que los espacios también cuentan muchísimo», dice Salgado sobre el tema, Para la directora, Mudras «no es tanto un viaje exótico a la India, que también lo es, sino también una vuelta a Valladolid, al origen».
Uno de los aspectos más particulares del documental es la cantidad de secuencias de baile que hay. Estas coreografías van más allá de ser material que ubique al espectador, sino que buscan trasmitir información, actuando como un elemento narrativo más. En este aspecto, se ve el contraste entre madre e hija. Pese a compartir una pasión, vienen de escuelas y filosofías muy distintas: «Nazaré ha estudiado danza española. Ella tiene todos unos estudios de conservatorio, tiene una formación muy completa, estudió desde niña. Su madre, que no significa que sea menos para nada, se lanzó a la India y estudió danza de otra manera. Muchísimo más libre», reflexionaba la directora.
Madre e hija intercambiarán sus valores sobre la danza, que son también un reflejo de sus respectivas visiones de la vida. Mónica intenta trasmitirle a Nazaré que, en palabras de María Salgado: «la danza no es sólo trabajar, trabajar y trabajar. Hay que conseguir trascender eso y empezar a disfrutar». De esta forma, Mudras. Bailando hilos invisibles es a la vez una experiencia que inicia como un viaje, y que se torna en una reflexión universal.


Candela Victoria Moyano


