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’15 horas’ de huida con una mujer maltratada

Judith Colell presenta en Málaga una película contenida y milimétrica que obliga al público a acompañar a la protagonista en su desesperación

15 horas

15 horas, de Judith Colell, se ha presentado este martes en el Festival de Málaga obligando al público a vivir junto a una mujer maltratada la casi imposible huida del ciclo de la violencia, cuando su mismo entorno -culto, acomodado, comprensivo- justifica al victimario o da la espalda a sus ruegos y la desesperación la empuja a decisiones desesperadas.

Esta coproducción entre España y República Dominicana dialoga con el universo femenino de abusos y silencios de Elisa K o 53 días de invierno, donde los personajes interpretados en ambas cintas por Aina Clotet con el que aquí encarna Sterlyn Ramírez. La directora afirmó, en el pase de prensa en el Cervantes de Málaga, que le interesa «el cine social, que remueve conciencias, que nos hace pensar y denuncia injusticias y situaciones terribles. Nos pareció interesante hablar de esto, cómo sabemos, intuimos y sospechamos y no hacemos nada».

En este caso Colell coloca al público en posición acompañar a Aura, la protagonista, en las 15 horas siguientes a tomar la decisión de dejar a su marido y maltratador a base de primeros planos o caminar sobre su hombro. La película fabrica la incomodidad y la claustrofobia a base de entornos cerrados y personajes que o no hablan o hablan demasiado sin comunicarse.

La directora catalana vuelve al mundo de la música, con una protagonista violinista a la que su victimario, director de orquesta, ha separado de su profesión. Colell pensó que el hecho de que el agresor fuese músico «y se dedicara a algo más sensible le daba un matiz que era interesante». Como en El último baile de Carmen Amaya o, de nuevo, 53 días de invierno, no se idealizan el mundo artístico en el que viven las protagonistas, aunque sí se defiende la capacidad de emanciparlas que tiene, quizás en esta 15 horas de manera más sutil.

El maltratador es un personaje -aquí interpretado por el español Marc Cloter- que se pasará la mayor parte de la película en elipsis, con su amenaza sobre el resto de personajes -aunque algunos lo consideren, explícitamente, «un príncipe azul»- pero con el zumbido del móvil como su máxima presencia física. No es él lo importante, sino el proceso por el que pasa Aura, que es descrito sin excesos ni melodramas, exponiendo paso por paso el nivel de alienación que conlleva el abuso.

15 horas contadas en 80 minutos

'15 horas' de huida con una mujer maltratada 1

La delicadeza de la película, además, evita la violencia o la muestra a través de las reacciones en las rostros de los personajes, esquivando sabiamente explicaciones innecesarias. Contención sería la palabra para definir 15 horas, que a pesar del título tiene un metraje muy medido en su brevedad porque no necesita más para contar lo que quiere.

En cuanto a la protagonista, la actriz dominicana Sterlyn Ramírez, que también es productora del filme, explicó en el Cervantes que se documentó acudiendo a asociaciones de mujeres maltratadas y conociendo sus casos de primera mano. Ramírez se graduó en psicología forense y cuando empezó a producir cine tenía claro que no solo quería «hacer películas, sino que demuestren algo, lo que nos está pasando. Con el cine tenemos la oportunidad de tratar las cosas que pasan y tocar al menos un alma. Con que a alguien le dé fuerza para salir de esa situación, es suficiente».

Ramírez carga todo el peso de la película sobre una gran capacidad de contención emocional y, digamos, expresiva inexpresividad. El viaje físico y psicológico que realiza Aura se va haciendo visible gracias a su rostro en primer plano, en una incomodidad y una emotividad mucho mayor de la que se conseguiría con otro tipo de enfoques. 15 horas completa así una cinta, en fin, que reclama reacciones no tanto desde las tripas de la indignación como desde la comprensión de lo que supone vitalmente la situación de la protagonista.

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