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‘Las novias del sur’: Carta de una hija a su madre 

Un torbellino de preguntas se arremolina debajo de una fotografía de una novia en el día de su boda. Con Las novias del sur, Elena López Riera regresa a Cannes, donde participa en la Semana de la Crítica, para interrogarse por la figura, quizá obsoleta, de la novia. Para cuestionar, desde un anhelo muy íntimo, por su halo romántico y su cruda realidad. ¿De qué manera el matrimonio marcó la vida de las mujeres que vivieron todo eso antes que nosotras? ¿Qué ha significado ese rito de paso, que también supuso en su momento el despertar sexual de muchas jóvenes?

Entre el formato epistolar, la investigación sociológica y la película de archivo, en Las novias del sur López Riera abandona ese naturalismo que había inundado sus trabajos anteriores —tanto sus cortos Pueblo, Las vísceras y Los que desean, como su largo El agua— para regresar, eso sí, a ese suroeste peninsular escenario de su trayectoria y escudriñar en poco menos de 40 minutos aquello que no sabemos de esas abuelas, madres, esposas y mujeres. Entre ellas, la progenitora de la cineasta. 

«Soy más vieja que ella el día que la desvirgaron», recita la cineasta en off en el prólogo de Las novias del sur mientras vemos en pantalla la foto de su madre en el día de su boda. El tiempo, que lo atraviesa todo, moldea asimismo el nuevo cortometraje de Rivera. Más bien, las marcas del tiempo, sus ritos de paso y rutinas, puestas en escena tanto por las mujeres entrevistadas como por esa imagen materna ausente a la que López Riera interpela, buscándola en todas las novias que ha reunido.

‘Las novias del sur’: Carta de una hija a su madre  1

El trabajo, así las cosas, se pregunta por el lugar del matrimonio en la trayectoria vital de la mujer, tanto en aquellas mujeres que han pasado por el altar como en las que no piensan pisarlo. Como la propia cineasta, ya que desde los primeros compases, desde su presencia en off, deja claro que la suya, la experiencia del deseo de la mujer del siglo XXI, se parece poco, en apariencia, a la de entonces. 

Los testimonios que reúne López Riera son claves para comprender ese antes y después de la experiencia afectiva y sexual de las mujeres que escudriña la cineasta alicantina. Algunas declaraciones a cámara son estremecedoras y concluyentes: «Con 20 años eres como una niña de 10». «Fue el mayor error de mi vida». «En treinta años nunca me gustó hacer el amor». «Le traje la honradez a mi madre». «Me gustó, pues ‘palante’». 

‘Las novias del sur’: Carta de una hija a su madre  2

Ese aspecto sociológico de Las novias del sur ayuda a comprender cómo muchas mujeres moldearon su vida reducidas a la institución del matrimonio y al rol asociado, a sus valores, a sus modelos de conducta. Los afectos y caricias, el vestir de blanco, los nervios de la ceremonia, las frustraciones o los hijos, de este modo, se repiten en las experiencias de todas ellas, ayudando a modelar una cierta idea de ser mujer. Tan iguales y tan distintas.  

Hay momentos en Las novias del sur en que las novias que muestras las imágenes de archivo parecen espectros. De blanco, con la cara tapada, rígidas y como manteniéndose a flote, el efecto repetitivo de las sucesivas imágenes de bodas posee un efecto fantasmagórico, que invita, precisamente, a preguntarse por el significado de ese acto simbólico ligado a la feminidad. 

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Aunque las salidas de tono de algunas entrevistadas puntean de humor la propuesta, López Riera ha firmado una pieza cargada de melancolía. Por el pasado, pero también por todo aquello que jamás va a poder existir. «Cómo decirle [a mi madre] que de todo lo que me enseñó solo me queda el futuro», se interroga al principio de la película. «Una hija vieja no hace hijos», reflexiona. Conmovedora en su honesta vulnerabilidad, Las novias del sur es también un espejo en el que López Riera se observa. El resultado, un precioso tratado y homenaje a quienes allanaron nuestro camino

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Un sol radiant: ‘Deep Impact’ aterriza en Alcarràs

Las responsables del proyecto coral de Un sol radiant demuestran que el mashup no tiene por qué ser únicamente un recurso sensacionalista orientado a despertar curiosidades. Que puede ser una manera de explorar el lenguaje fílmico desde las coordenadas del cine de autor. En este caso, desde un cine de autoría compartídisma: el filme nació como un proyecto de final de grado de cinco alumnas de la Universidad Pompeu Fabra (Mònica Cambra Domínguez, Ariadna Fortuny Cardona, Clàudia Garcia de Dios, Lucía Herrera Pérez y Mònica Tort Pallarès), y de una estudiante de intercambio proveniente de la Universidad de Santiago de Compostela (Belén Puime Bao).

Un sol radiant es, para empezar, un drama rural que trata de los vínculos emocionales, especialmente de los lazos familiares. Una película de personajes donde se apuesta por un tratamiento cuidadoso de la sentimentalidad. En el apartado estético, podemos ubicar el filme en un espacio intermedio entre Alcarràs (que se aleja de los retratos de la ruralidad propias de un cine indie muy en contacto con la publicidad) y Costa Brava, Líbano (cuyas autoras parecían asumir con cierta naturalidad algunas convenciones del ‘indie-hipsterismo’… mientras subvertían otras).

Después de un prólogo con imágenes de cielo y bosque, Un sol radiant comienza con una niña que afronta el inicio de un día. La imagen es, también, simbólica: todo girará sobre la manera de mirar de alguien que despierta forzosamente en la vida adulta. La cotidianidad aparece teñida por algún pesar que no se expresa. Podría tratarse del descubrimiento infantil de la mortalidad que trataba Estiu 1993 (Carla Simón, 2017), pero la revelación se produce con rapidez: Un sol radiant narra en clave íntima el compás de espera antes del final de todas las cosas humanas. Deep impact (Mimi Leder, 1998) aterriza en Alcarràs.

¿Mamá, qué estaremos haciendo cuando caiga el meteorito?

<strong>Un sol radiant</strong>: ‘Deep Impact’ aterriza en Alcarràs 4

En Un sol radiant vemos la pausa en los despertares, los tiempos muertos en una noche insomne. El planteamiento hermana dos escapatorias para los urbanitas agobiados. El interés por lo rural, que a menudo se idealiza como una alternativa a la aceleración tecnocapitalista de las vidas, se entrelaza con la exploración de aquellos discursos extraños de gusto por los confinamientos pandémicos: la excepcionalidad de la situación te permitía, por fin, disponer de tiempo para ti mismo. En el contexto de la covid-19, se afrontaba una especie de interludio. Aquí estamos ante un epílogo. 

Este epílogo resulta interesante. Las autoras parecen plantearse una pregunta: ¿qué haríamos si supiésemos que no tenemos futuro? Probablemente explorando la herida pandémica y construyendo sobre su costra, especulan sobre cómo es la gestión diferente del presente cuando hay un convencimiento total de que no hay ningún futuro. El barniz apocalíptico dota de un atractivo pop añadido a una exploración dramática de la gestión de la mortalidad humana.

Se suceden las alternancias tonales, mitigadas por un trasfondo (casi) permanente de pesar, y los golpes emocionales diversos: una fiesta se deshilacha cuando una de las participantes comienza a llorar por la muerte inminente sin poder volver a bañarse en el mar. Algún suicidio para no esperar enrarece (más) el clima de espera tensa. Incluso la niña que planta girasoles, aunque sea futil para ella (y para la humanidad e incluso para el planeta), llega a un cierto límite.

La certeza y la estupefacción en Un sol radiant

<strong>Un sol radiant</strong>: ‘Deep Impact’ aterriza en Alcarràs 5

En ningún momento se reciben inputs externos que procedan de más allá del grupo protagonista y de las casas y familias de los alrededores. Por lo que al espectador respecta, todo podría ser un delirio grupal o una escenificación al estilo de El bosque (M. Night Shyamalan, 2004). El convencimiento absoluto y sin fisuras de que toda vida humana va acabar de manera inminente no se argumenta demasiado. La inconcreción estimula la curiosidad del público. A la vez, esta escenificación de certeza absoluta nos empuja a pensar la vida desde otro lugar cuando se descarta la idea de que las cosas continúan

En Un sol radiant, dejar de pasar unas horas con tu familia tiene unas consecuencias magnificadas y disminuidas. Todo importa más, aunque dé completamente igual. El optimismo que nos impulsa a continuar fricciona con el recuerdo periódico de que el fin está cerca, recibido con cierta estupefacción: ah, sí, es verdad, que moríamos todos. Este punto puede chocar, pero tiene un trasfondo auténtico. ¿Quién no ha perdido a alguien de una manera anunciada y, durante el proceso, no ha podido sacudirse una sensación absurda de sorpresa? La vida es así, no solo en la pantalla.

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Calladita: La seguridad de odiar a los ricos

Calladita plantea la historia de Ana (Paula Griseldo), una joven colombiana que trabaja como empleada del hogar para una adinerada familia catalana. Antes de pasar el período de prueba y que le hagan el contrato y regularizar su situación en España, Ana tendrá que pasar el mes de agosto en la espectacular mansión de verano de la familia. Pero lo que parece todo buenas formas e intenciones quizá no lo sea tanto.

Miguel Faus dirige y escribe su primer largometraje, que tiene dos singularidades en su producción que hay que comentar: ha sido financiada a través de NFTs y aplicaciones de tecnología blockchain —siendo la primera película europea en realizarse con este método— y ha contado con la asesoría de un tal Steven Soderbergh, que pone su nombre como aval (Un «Steven Soderbergh presenta») para la película. La película se ha presentado, fuera de concurso, en el Festival de Málaga.

<strong>Calladita</strong>: La seguridad de odiar a los ricos 6

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Calladita es una película contada desde la perspectiva de una joven colombiana y en clara perspectiva de sátira eat the rich, es decir, como reflejo de las dinámicas perversas que generan las diferencias de clase entre servidores y servidos y el egoísmo existencial de la alta burguesía —sea esta catalana o finlandesa—. La película responde a este planteamiento con soltura y con unos agradables chispazos de sentido del humor con una fina capa de sátira… pero no alcanza a tocar nada más que lo que plantea su premisa.

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La historia de Ana es reconocible en una larguísima tradición de películas que enseñan las miserias de los ricos y sus proceso de deshumanización del que viene detrás y, de paso, para reírse de ellos. Quizá, más que Buñuel, citado por Faus muchas veces, el referente del verano de Calladita sea el de las películas del sueco Ruben Östlund (Fuerza mayor, The square, El triángulo de la tristeza…), en esa visión más hipermoderna y limpia del rico europeo: el mismo perfil de explotador clasista, pero manteniendo la compostura y las buenas formas de cara a la galería.

Sin embargo, Faus se va a algo más ligero que lo que plantea Östlud en sus películas, acercándose a las actitudes de los ricos de una forma mucho menos extremada, aunque la cosa vaya in crescendo a medida que avanza el argumento, claro. La película mantiene un equilibrio y prefiere mofarse de la actitud de la familia en diferido antes que exagerarla demasiado. Está claro cuál es el punto de vista y lo horribles que son el fondo estas personas, pero sin caer en la caricatura, lo cual habla bien de las intenciones del planteamiento de Faus.

<strong>Calladita</strong>: La seguridad de odiar a los ricos 8

Pero con esa obsesión por mantenerse en estos márgenes marcados la película pierde cualquier atisbo de personalidad. Aunque es legítimo no recurrir a claves muy marcadas de género (no es del todo comedia, tampoco thriller), Calladita se queda un poco en terreno de nadie, solo con la ironía ligera como arma, la tensión del «qué vendrá después» y una serie de golpes de guión —alguno hacia el final que es ya demasiada «casualidad»—. Todo para que el progresivo cambio de actitud de Ana con respecto a su trabajo se produzca y se pueda dar una conclusión para su protagonista.

Calladita es una película con sus virtudes, sobre todo gracias a la atención y el detalle que le pone Faus a sus planos veraniegos y a un elenco bien elegido. Pero es también una película demasiado atemorizada de dar un paso en falso, lo que acaba por quitarle un posible respiro que la haga destacar con respecto al tipo de película que es, escondiendo con habilidad que, en realidad, es tan superficial como la gente a la que retrata.

Una vez hecho el comentario y la «broma», que conocemos mucho y bien, no hay nada más allá de saber qué ocurre con su esforzada protagonista entre esculturas y cryptos. Quizá el hacer ese tipo de retrato pueda resultar suficiente a muchos, pero siendo casi un subgénero clásico, resurgido en un siglo XXI en el que las desigualdades no han hecho más que aumentar, se podía esperar algo más. La película quiere ser entendible como sátira en todo el mundo, y eso le acaba por perjudicar.

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La mesita del comedor: El mueble es un horror

La mesita del comedor, la nueva mesita, es motivo de discusión entre una pareja de padres primerizos (Estefanía de los Santos y David Pareja). Ella considera que es horrible, mientras que él la quería a toda costa para reafirmarse en la pareja. Lo que no sabe ninguno de los dos es que esa compra desafortunada para su mudanza acaba siendo el principio de una auténtica pesadilla.

La mesita del comedor ha sido todo un fenómeno en los festivales especializados en cine fantástico o de género de este año, sumando premios y más premios. Y, la verdad, es uno de los casos en los que se puede entender el porqué del entusiasmo festivalero: es modesta, tiene una premisa tan banal como inteligente y está desplegada como un juego perverso. Es de esas películas que gusta descubrir y recomendar al resto.

Después de la Nochevieja de Matar a Dios (2017), Caye Casas vuelve a demostrar que lo del humor negro contado en un rato es lo suyo. Divertida, macabra y cruel, La mesita del comedor es una película que parece construida a todos los niveles solo a partir de lo que tiene a su disposición, en un trabajo coordinado de guión, producción y dirección.

<strong>La mesita del comedor</strong>: El mueble es un horror 9

Sin ser en realidad una película del género, La mesita del comedor hace muy bien algo que se le viene olvidando últimamente al terror patrio: introducir el horror en la más banal de las cotidianeidades. La clave no está (o no solo) en llevarnos a un pueblo, presentarnos a un grupo de vecinos y ya pensar que estás siendo muy costumbrista o que te estás marcando ‘un Álex de la Iglesia’. Hay que hacer sentir primero un contexto normal para poder alterarlo después en la mente del espectador.

Y eso es lo que hace la película de Caye Casas de forma muy sencilla, creando un efecto dominó a partir de un detalle, de un objeto en este caso. Es un aprovechamiento de lo más nimio que en el cortometraje se tiene mucho más claro, mientras que en el largo pareciera que hay que desecharlo porque no es lo suficientemente «ambicioso» o «complejo».

El buen funcionamiento de La mesita del comedor está precisamente en señalar que no, que el mundo de una pareja en crisis, una tarde cualquiera, puede reducirse a comprar o no una mesa horrible para el comedor.

<strong>La mesita del comedor</strong>: El mueble es un horror 10

La tragedia sangrienta y la comedia despiadada se dan la mano en esta película porque ese objeto está vinculado de alguna manera a la manera de ser y la trayectoria vital de los personajes en esa tarde. Es, sobre todo, la ironía a lo bestia de la decisión que toma el personaje de Jesús, principal protagonista. El empecinamiento de la mesita es el agarre que tiene Jesús, interpretado muy bien por un David Pareja en descomposición, cuando siente que no está tomando las riendas de su vida. Y la del personaje de Estefanía de los Santos también funciona como reverso.

Casas usa el punto de vista del personaje para dosificar la información, clave tanto para hacer leña del árbol caído como para introducirnos en el agujero psicológico en el que se va metiendo el personaje. Así casan los dos niveles de lectura de la película, el cómico y el trágico, que al final no podrían funcionar el uno sin el otro. Los une un habilidoso Casas a través de distintas técnicas audiovisuales, no especialmente originales pero sí efectivas para el shock y la angustia que quiere crear.

La mesita del comedor es, al final, la historia de cómo una pequeña victoria para una masculinidad herida puede acabar convertida en el mayor de los espantos, en el miedo más profundo de cualquier padre. Una película muy disfrutable, de las que irá sumando adeptos.

Imágenes: La mesita del comedor (Montaje de portada: Cine con Ñ)
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La Navidad en sus manos: Un Papá no tan genial

Salva (Ernesto Sevilla) tiene la Navidad en sus manos: Papá Noel (Santiago Segura) le pide que se encargue de repartir los regalos. Santa Claus ha tenido un accidente y ha acabado en el Hospital, lo que le imposibilitar trabajar en el reparto. El problema es que Salva no está a la altura de la misión, al ser un ladrón, un egoísta y un mal padre. Cuando la posibilidad de enmendarse con su hijo aparece, la misión de salvar el día de Navidad reaparece.

La comedia navideña se asienta como género cinematográfico estacional en España. Siempre ha existido, pero es cierto que desde hace unos años converge la búsqueda del público familiar en cines con las necesidades de catálogo segmentado y global de las plataformas de streaming. 2021 fue el gran año (Cuidado con lo que deseas, El refugio, A 1.000 km de la Navidad), en 2022 aparecieron Reyes contra Santa y Los Reyes Magos: La Verdad y ahora llega este 2023 con La Navidad en sus manos, que une a dos de las productoras que ya habían trabajado en esto anteriormente (Bowfinger Pictures, Nadie es perfecto).

La Navidad en sus manos sigue la línea prefabricada para plataformas sin fronteras (aquí para Movistar Plus+) e infantilizada-pero-no-mucho de las anteriores —de hecho, comparte guionistas con A 1.000 km de la Navidad—, pero ahora sin cuento. La christmas exploitation, alimentada por unas imágenes navideñas conservadoras tan importadas como con ánimo de exportar, tiene aquí a un nuevo referente. Y, dentro de esta lógica, está entre los mejores de su ‘saco’.

<strong>La Navidad en sus manos</strong>: Un Papá no tan genial 11

Es verdad que La Navidad en sus manos parte de un punto de partida y un esquema de tedio absoluto. Hay que salvar la Navidad porque Papa Noel no puede dar los regalos. Porque… está malito. Mucho rato. El «hay que salvar la Navidad» de siempre, pero con un poco (bastante) menos de creatividad de la habitual para justificarlo. Esa línea se cruza con el habitual antiespíritu navideño a reformar: en este caso, no un Grinch odiador, sino un padre desastroso, interpretado aquí por Ernesto Sevilla.

Entre un Papá genial (Dennis Dugan, 1999) y la primera de Padre no hay más que uno (Santiago Segura, 2019), la película se plantea en el eje de la paternidad como fuente principal de desarrollo y humor. La transformación del personaje de Sevilla y su relación con su hijo son el eje del buen funcionamiento del guión, y esto, pese a todo el resto, Mazón lo entiende y lo intenta potenciar en la medida de sus posibilidades.

Al final, todo el prototipo facilón tiene una cierta recompensa en la exaltación familiar, otro de los clásicos impertérritos de las películas navideñas que aquí se intenta construir con algo más de ganas. El padre siempre está en el hilo de ser bueno, medio malo o simplemente imbécil, y eso da un cierto interés a lo que va pasando con él. Sevilla, que parece en piloto automático en su inexpresividad, en realidad sí que retrata bien a este pusilánime, totalmente perdido y egoísta.

<strong>La Navidad en sus manos</strong>: Un Papá no tan genial 12

Es verdad que lo que plantea La Navidad en sus manos necesita de empujones y de algunas líneas divergentes (algunas apariciones de secundarios fesserianos), porque la distribución y planteamiento de los elementos es muy simplona y totalmente heredada. No solo por lo que plantea de la Navidad, sino porque todos y cada uno de los personajes principales viven exactamente las experiencias y los arquetipos que se espera que vivan (el niño con los abusones, el nuevo novio de la madre —casualmente, ambos latinoamericanos para el mercado hispanohablante—, el amigo liante…).

Quizá el hecho de que no haya disimulo alguno en la fábrica puede acabar con el muro de contención. La poca vergüenza de La Navidad en sus manos en ser lo que es, pese a los erráticos efectos visuales y las interpretaciones de los más pequeños, acaba alineándose con la de su protagonista. Quizá por la experiencia previa o por el toque en la dirección de Joaquín Mazón, disimula hasta donde puede (ay, los renos) sus limitaciones presupuestarias, tiene claro lo que quiere hacer para llegar a su público potencial y potencia a un grupo de personajes lo suficientemente creíbles y risueños para que llegue el ansiado espíritu navideño.

La Navidad en sus manos sigue confirmando que la comedia comercial española está atrapada entre el conformismo, la tradición congelada y un target que quiere ser tan amplio que acaba cayendo en lo insustancial. Aún así, esta película se las arregla para, pese a ese cúmulo de vaguedades reunidas, aguantar toda la función. Hasta las Navidades que viene.



La puedes ver online en
Imágenes: La Navidad en sus manos – Andrés Paduano (Montaje de portada: Cine con Ñ)
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Pedro Masó Producciones Cinematográficas: el hombre que no paró de hacer reír a España

El cine, como industria, está lleno de especialistas. No solo de los que saltan por encima de una ambulancia en llamas mientras los tirotea Imanol Arias, también lo son los técnicos, los montadores, los directores de fotografía… Y luego, por otro lado, están los tipos todoterrenos. Los que empezaron de botones de la compañía cuando todavía no eran ni mayores de edad y acabaron escribiendo, dirigiendo, produciendo y lo que hiciese falta, ¿quién dijo miedo?

A Pedro Masó (Madrid, 1927-2008) se lo recuerda sobre todo por su labor como director de comedias o en series míticas como Anillos de Oro (1983) o Brigada central (1988), o como guionista que lo mismo te cofirmaba el libreto de La gran familia (1962) que el de El seductor (1995). Pero los números cantan: dirigió 16 películas y 4 series, escribió 75 guiones… y produjo 82 películas. Una labor invisible para el público que no se lee todos los créditos, pero que lo convierten en una figura clave del cine popular en la España de los 60, 70 y 80.

La plataforma del cine español por excelencia, FlixOlé, dedica ahora a Masó un homenaje poco habitual: una gran colección de lo mejor que produjo. Su escalada es de esas de self-made-man propias del desarrollismo de los 50 y 60: primero botones —lo del primer párrafo no era broma— siendo un niño en Estudios Chamartín, luego ayudante de producción con 20 años —o lo que era lo mismo en ese momento, de “niño-ve-por”— y finalmente guionista y jefe de producción.

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‘La gran familia’ (1962), una de los grandes éxitos de Pedro Masó como productor

Entre 1956 y 1958 Pedro Masó firma o coescribe en tres grandes éxitos de público y un poco menos de crítica: Manolo, guardia urbano (1956), de Rafael J. Salvia; Los ángeles del volante (1957), de Ignacio F. Iquino, y Las chicas de la Cruz Roja (1958), de nuevo con Salvia. Junto a este último desarrolla su carrera por aquella época, manufacturando guiones comerciales a cuatro manos y demostrando un sexto sentido para llenar las salas con las preocupaciones del público del momento.

El salto llega en 1962, cuando crea Pedro Masó Producciones Cinematográficas y se convierte en su propio jefe. Ahí comienza una carrera que llegaría hasta 2003 y culminaría en 2006 con el Goya de Honor, uno que recogió como un reconocimiento general a aquel cine comercial de la Transición, que supo reflejar los cambios sociales desde la comedia. 

No era para menos. Ese mismo 1962 la empresa nace con dos clásicos hoy reverenciados: La gran familia, de Fernando Palacios, y Atraco a las tres, de José María Forqué. Tan ligados a la carrera de Masó quedarían ambos que fueron los títulos con los que se despidió de sus diferentes facetas de cineasta. La familia… 30 años después, película para televisión de 1999, fue el último título en la que se puso detrás de la cámara. Y Atraco a las tres… y media, el remake de Raúl Marchand, el último en el que ejerció de productor ejecutivo.

Pero quedarse solo con los grandes éxitos, aunque explica bien la relevancia de Masó, no hace justicia a su papel en la creación de industria. Sus comienzos habían sido en el cine español de los 50, todavía sufriendo las apreturas de la posguerra y la autarquía y muy atado en corto por la censura. Pero en los 60 fue uno de los profesionales que trabajó por crear una industria fuerte propia, basada en la comedia y en un star system propio, así como en un humor cercano siempre al costumbrismo que reflejase el devenir de la sociedad.

Podríamos decir que La gran familia ya tenía algunos de esos elementos, pero Masó en lo que fue pionero es en el llamado Destape, en un tipo de película que, desde su popularidad extrema, estaba recogiendo los cambios en una España que intentaba quitarse el corsé franquista. Así llegaría su primera cinta como director, por supuesto producida por él mismo, la coral Las Ibéricas FC (1971), cuyo humor probablemente haya envejecido mal, pero que presentaba el protagonismo, chocante para entonces, de un equipo de fútbol femenino.

Por cierto que en aquella aparecería en un papel secundario Fernando Fernán Gómez, al que justo un año antes había producido Crimen imperfecto (1970). También trabajaría con nombres como Antonio Mercero, en El tesoro (1990), o Ana Diosdado, con la cual cocreó las series Anillos de Oro (1983) y Segunda Enseñanza (1986). En esta última le dio sus primeros papeles a dos por entonces jóvenes promesas cuyos nombres quizás les suenen: Javier Bardem y Aitana Sánchez-Gijón.  

El director fetiche de Masó fue Pedro Lazaga, otro currante con muchos kilómetros, al que llego a producir más de una veintena de películas, desde las descacharrantes comedias de Paco Martínez Soria perdido en la gran ciudad (La ciudad no es para mí) o Gracita Morales a los mandos de un Citroën (Sor Citroën) a otras más inclasificables como El abominable hombre de la Costa del Sol (1970).

La de Pedro Masó fue una trayectoria de las que demuestran la necesidad de una industria fuerte, una de esas de estajanovista del celuloide que no tuvo miedo a adaptarse a los gustos del público según estos iban variando. Desde José María Forqué (Un millón en la basura, 091. Policía al habla) hasta Lina Morgan (Hermana, ¿pero qué has hecho), no hubo un gran nombre de la comedia que no trabajase con él durante más de 50 años.

Su legado, a casi 20 años de su muerte en 2006, es el de la risa desde lo cotidiano y lo reconocible, el del diálogo popular, ese que lo hizo destacar cuando pasó de hacer los recados a escribir los guiones. 

Puedes ver las mejores películas de Pedro Masó como productor online en FlixOlé

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RTVE dobla la apuesta con ‘La Promesa’ ampliando localizaciones y renovando tramas y reparto

RTVE ha anunciado los nuevos episodios de La Promesa presentando las incorporaciones al reparto, nuevas tramas ambientadas en la I Guerra Mundial y, lo que es menos habitual en las series diarias, nuevas localizaciones en exteriores. Refuerza así su apuesta por la telenovela de las tardes de La 1, que ha perdido su breve liderazgo de la franja de la tarde frente a Sueños de libertad de Antena 3, pero continúa siendo el buque insignia de la pública en su apuesta por la ficción nacional, dado que ningún estreno del prime time acaba de funcionar en crítica o en público.

En concreto, el pasado jueves 16 de mayo el Ente presentó dos nuevos ‘fichajes’, Elia Galera e Ibrahim Al Shami, y el salto temporal que vivirán las tramas entre los episodios 360 a 361, alcanzado ya 1914 y, por tanto, con historias ambientadas en la I Guerra Mundial (en la que España, en cualquier caso, fue país neutral). La serie ha presentado también su nueva cabecera, que al cantante Gonzalo Hermida una la voz de Conchita, y sus nuevas localizaciones, estilismos y «factura visual».

Algunos decorados se rediseñan para los nuevos episodios de La Promesa y las nuevas localizaciones «elevan la producción a un nivel nunca visto en una serie diaria», según RTVE. Por ejemplo, la Gran Guerra se está recreando en unas trincheras construidas ad hoc para la ficción en la finca la Dehesa de Monreal de Toledo. Además, se siguen rodando exteriores en el Palacio El Rincón y la finca El Jaral de la Mira, en Madrid.

RTVE dobla la apuesta con 'La Promesa' ampliando localizaciones y renovando tramas y reparto 14

La serie es una producción de RTVE y Studiocanal en colaboración con Bambú Producciones, creada por Josep Cister Rubio y protagonizada por Ana Garcés, Arturo Sancho, Eva Martín, Manuel Regueiro, Joaquín Climent, María Castro, Andrea del Río, Carmen Flores, Teresa Quintero, Carmen Asecas, Xavi Lock, Sara Molina, Mario García, Enrique Fortún, Marga Martínez, Guillermo Serrano, Amparo Piñero o Michael Tejerina, entre otros.

La serie de RTVE se estrenó en enero de 2023 y desde entonces promedia 1.025.000 espectadores, 11,5% de cuota, 1,5 millones de contactos diarios y un 64,7% de fidelidad. En su momento, consiguió superar en audiencia a la veterana Amar es para siempre, finalizada este año, aunque Antena 3 ha recuperado la delantera con la nueva Sueños de libertad (Diagonal TV), que también presume de una factura técnica y despliegue de medios hasta ahora poco habitual en el formato diario.

De lo que si puede presumir la diaria de La 1 es de ser la serie más consumida en diferido con 319.000 espectadores de media, llegando a alcanzar máximos de hasta 362.00 espectadores, y el contenido más visto de RTVE Play, la plataforma de la pública, con un promedio de 731.800 visitantes únicos mensuales y más de 132 millones de visualizaciones totales.

La renovación para los nuevos episodios de La Promesa incide en la pequeña «guerra» de las series diarias, en la que Mediaset ha quedado descolgada tras el fracaso de Mía es la venganza (Alea Media) el año pasado, pero que Atresmedia y RTVE todavía mantienen, con esta última manteniendo tres en parrilla: La Promesa (Bambú), La Moderna (Boomerang TV) y 4 Estrellas (Good Mood). A este se han añadido las plataformas internacionales, y Disney+ estrenará antes de que acabe el año Regreso a las Sabinas (Diagonal TV).

RTVE dobla la apuesta con 'La Promesa' ampliando localizaciones y renovando tramas y reparto 15

La audiencia será testigo de despedidas impactantes, de la llegada de nuevos personajes y de la irrupción, con toda su crudeza, de la Gran Guerra de Europa, cuya sombra ya planea sobre el Palacio de los Luján, y que supondrá otro motivo de angustia y preocupaciones.

En esta nueva etapa, el ambiente de palacio estará enrarecido, por lo que Cruz invitará a María Antonia (Elia Galera), su mejor amiga, para intentar animarse. María Antonia será también un bálsamo para la mala relación entre los marqueses, distanciados durante este tiempo.

Al mismo tiempo, la fuerte oposición de Martina a la relación entre su madre y el conde de Ayala traerá unas consecuencias impactantes para la joven de los Luján. 

Por su parte, Catalina trasladará a vivir al hangar por una terrible afrenta de la marquesa. Adriano (Ibrahim Al Shami), un joven labriego que administra un pequeño terreno de la Promesa, aparecerá en su vida y le hará replantearse muchas cosas.

Y en la planta de servicio, Petra será la nueva ama de llaves y no dudará en usar su posición para abusar de las sirvientas.  

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‘Día de caza’, el remake de ‘La caza’ de Carlos Saura, con Carmen Machi, Rossy de Palma y Blanca Portillo

El remake de La caza de Carlos Saura con reparto femenino se llamará Día de caza y ha presentado su primer cartel teaser. Carmen Machi, Rossy de Palma y Blanca Portillo serán las protagonistas de esta película que dirigirá Pedro Aguilera (Splendid Hotel, Demonios tus ojos) con guion de Lola Mayo (El muerto y ser feliz, La mujer sin piano) junto al propio Aguilera. Se rodará a partir de julio y su estreno está previsto para 2025.

La película será no tanto una traslación directa del filme original de 1966 como una adaptación que cambiaría más detalles además de convertir a los personajes principales en mujeres, en este caso que visitan los escenarios del rodaje de Saura. Aunque en realidad la original está ambientada en la provincia de Toledo y algunos municipios de Madrid y el remake se rodará en localizaciones de Extremadura a partir de julio de este año.

Este remake de La caza contará con la producción Jaime Gona (Los europeos, Selfie) con producción asociada de Stephane Sorlat y Thomas Pibarot y la producción ejecutiva de Anna Saura, Día de caza es una producción hispano-francesa de Gonita Filmación SL en coproducción con Mondex et Cie (Francia) y cuenta con la participación de RTVE, Movistar Plus+, y la financiación del ICAA y la Junta de Extremadura.

Día de caza se desarrolló en la primera edición del programa de Residencias de la Academia de Cine y participó en Ventana CineMad en 2021. La película, además, ha sido codesarrollada gracias a la ayuda concedida por Ibermedia y cuenta con el apoyo del programa Media y la Comunidad de Madrid.

La enormidad de un remake de La caza

Estrenada en 1966, La caza supuso la consagración de Carlos Saura como uno de los grandes directores del cine español de los 60 en el que era su cuarto largometraje, el tercero de ficción. Gracias a él ganó el Oso de Plata a Mejor Dirección en el Festival de Berlín y cuatro Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos. Directores como Sam Peckinpah confesaron su admiración por el filme y la influencia en su obra posterior, como en su violenta The Wild Bunch (1969).

Considerada una crítica a las heridas aún abiertas en la sociedad española a 30 años de la Guerra Civil y la violencia y clasismo inherentes del régimen franquista, es una de las películas más importantes y reconocidas del siglo XX español. La titánica tarea de un remake de La caza intentará traerla a la actualidad en parte como homenajea a Saura pero sin hacer un copia de su película, sino una traducción a las formas del cine y la sociedad actuales.

Verano 2024. Blanca, Rosa y Carmen son tres amigas de mediana edad que tras mucho tiempo sin coincidir todas juntas, quedan junto con Alicia, la joven y taciturna sobrina de Rosa, para ir a cazar conejos a un coto de caza que Blanca heredó de su tío José.

Entre risas comparten los complicados momentos por los que están pasando en sus vidas. La relación con los hijos, separaciones, infidelidades, la menopausia, problemas con el alcohol, importantes proyectos profesionales… El calor, insoportable, asfixiante, y las conversaciones sobre temas del pasado van subiendo de tono hasta acabar enfrentando a las mujeres. Imposible no recordar que casi 60 años atrás, otro día de caza, en aquella misma finca, acabó en tragedia.

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Fernando Trueba dirige ‘Isla perdida’, una historia de amor y suspense con Matt Dillon y Aida Folch

Fernando Trueba estrena nueva película, Isla perdida (Haunted heart, en su título internacional). Un «thriller romántico» protagonizado por Matt Dillon, Aida Folch y Juan Pablo Urrego y ambientado en las islas griegas con el que el oscarizado director español rinde homenaje a los maestros del suspense como Alfred Hitchcock y Patricia Highsmith. Su estreno se ha anunciado para el próximo 23 de agosto.

Será el décimonoveno largometraje de la carrera del director madrileño, que ha contado con el guionista de cine y cómics Rylend Grant para coescribir el libreto. Vuelve a colaborar con Folch tras El artista y la modelo, estrenada en 2012, y con Urrego tras El olvido que seremos, de 2020 y su último película en imagen real hasta el momento, ya que el año pasado estreno la animada Dispararon al pianista.

Trueba ha tomado el tema recurrente del suspense clásico del «americano exiliado» (o escondido) y ha dirigido una historia que parte de la imagen idílica que se tiene de la Grecia turística y se va complicando hacia una historia de supervivencia que acaba rozando el «terror casi gótico». Por ello, el filme está construido en tres actos que corresponden cada uno a una estación: verano, otoño e invierno, y va oscureciendo sus colores y su fotografía conforme avanza la acción.

Fernando Trueba dirige 'Isla perdida', una historia de amor y suspense con Matt Dillon y Aida Folch 16

Isla perdida está producida por Fernando Trueba PC  y Caracol Televisión INC y cuenta con la participación del I.C.A.A.  (Ministerio de Cultura), la Comunidad de Madrid,  RTVE y Netflix. Llegará a los cines el próximo 23 de agosto de la mano de Bteam Pictures.

Sinopsis de Isla perdida

Álex (Aida Folch) es una española que comienza un nuevo trabajo como camarera en un restaurante de una isla perdida en Grecia. A pesar de ganarse rápidamente la confianza del brasileño Chico (Juan Pablo Urrego), Álex se enamora de Max, el norteamericano que regenta el establecimiento (Matt Dillon). Mientras su amor florece, se empiezan a descubrir inquietantes pistas sobre el oscuro y misterioso pasado de Max.

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‘Ella en mil pedazos’: Ramón Luque prepara su nueva película

Ramón Luque prepara el rodaje en julio de su nueva película: Ella en mil pedazos. Una historia sobre dos mujeres, doctora y paciente, en una clínica psiquiátrica. El director de Historias de Lavapiés (2014) y Rosalinda (2020) firma su nuevo trabajo con esta película que protagonizan Julia PieraAna Capella, Laura Cepeda, Carlos Cabra y José Troncoso.

El cineasta sevillano, doctor en Comunicación, docente universitario y escritor, vuelve a dirigir una película para contar esta historia en la que un moderno centro de salud mental se podría convertir en una cárcel de la que es «imposible salir» mientras que la psicológoa busca la forma de tratar con una mujer «completamente fuera de sí».

Ella en mil pedazos se rodará entre Madrid y Valencia y es una producción de Proyecto Manhattan y Clapham que cuenta con Iván Sánchez (Libélulas) como director de fotografía y con el nominado al Goya Antonio Meliveo (Solas, Plenilunio, El país del miedo) como el compositor de la banda sonora.

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Ramón Luque

La doctora Nuria Lorenzo (Julia Piera), una joven psicóloga, llega a la clínica del Dr Oliver, un moderno centro de salud mental situado en medio de la nada. Su objetivo es ayudar en la investigación y curación de una mujer completamente fuera de sí, Ella (Ana Capella), una mujer de pasado conflictivo y complicado asediada por la enfermedad mental que alterna momentos de absoluta paranoia con otros de gran lucidez e inteligencia.

Mediante una terapia muy particular, Nuria tratará de estudiar y sanar a una mujer rota, en la que encontrará una amiga y también una enemiga, una mujer con la que establecerá un extraño juego de espejos, donde se mezclarán pasado presente y futuro, locura y cordura, realidad y ficción. 

Mientras tanto, alrededor de las dos mujeres se desataran luchas e intereses más oscuros entre el personal de una clínica que se parece cada día más a una cárcel de la que es imposible salir…

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